Sin recuperarnos aún de nuestra visita a Pucela para presentar en sociedad a nuestra PEPA embarrilada, decidimos hacer doblete y repetir la experiencia en nuestra propia casa (porque Palencia y Valladolid, ya se sabe, son como esos hermanos que no pueden dejar de chincharse pero que, a la hora de la verdad, no saben vivir el uno sin el otro).

Y si íbamos a jugar en campo propio, teníamos que hacerlo de verdad y con todas las consecuencias, así que llamamos a nuestro amigo Vicki, que es entre otras cosas el alma y dueño de Isinglass (ese local/tienda/sociedad cervecero de Palencia que adoramos), y decidimos entre todos organizar una cata al estilo British de verdad.

Teníamos el local, el barril y los cerveceros, sólo nos faltaban los picked eggs. Reunido el lote, la cata se convirtió en celebración y los asistentes supieron agradecerlo. Nos lo pasamos estupendamente, claro.